Ballet Giselle con orquesta en directo.

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03/06/2021

Diumenge 27 de juny, a les 18:30h, ballet clàssic: “Giselle”, Gran Teatre de Xativa
The Russian State Ballet
Ballet con la participación en directo de la OSASV Orquesta Sinfónica Académica de San Vicent del Raspeig
Ballet en 2 actos con un descanso.
Durada: 1er acte: 51 min, descans 10 min, 2on acte: 51 min.
Coreografia: Marius Petipa
Música: Adolphe Adam
Dusseny decorats: Igor Negni
Disseny vestuari: Tatiana Tulubieva
Director artístic: Vyacheslav Mikhailovich Gordeev

Entrades: 24€ Platea / 20€ Amfiteatre i llotges

 

Giselle es una obra maestra absoluta del teatro de la danza del Romanticismo. Fue estrenada en 1841 en la Ópera de París constituyéndose en pieza pura y fundamental de la danza clásica, tanto por el tratamiento de los ideales románticos como por el empleo de la más refinada técnica teatral del siglo XIX.

The Russian State Ballet (Moscú) fue fundado en 1981 por el merecedor del título de “Artista del Pueblo de la Unión Soviética” Viacheslav Mihailovich Gordeev, quien hasta el momento ha sido el Director Artístico y Coreógrafo Oficial de la reconocida Compañía.

En 30 años de actividad y con más de 90 bailarines en la actualidad, este Ballet adquirió gran fuerza y reconocimiento a nivel internacional.

Desde sus primeros días el Ballet Estatal Ruso ya tenía un claro ideal artístico: el cuidado, la salvaguarda y la divulgación del legado de la coreografía clásica. Pero, al mismo tiempo, el teatro abrió sus puertas a jóvenes artistas a quienes se les permitió la libre experimentación en la búsqueda de nuevos ambientes y estilos de expresión plástica.

The Russian State Ballet se denomina a sí mismo “ensamble de solistas”, lo que significa que cada uno de los artistasbailarines tiene capacidad de presentarse como solista y enriquecer artísticamente con sus líneas al cuerpo de baile.

 

Giselle

Ballet en dos actos.

Primer acto

En los valles cercanos al Rin vive Giselle, una campesina de gran belleza y extremada inocencia. Giselle desea ante todo bailar, pero es reprimida constantemente por su madre, quien teme, debido a su frágil y quebradiza salud, que Giselle muera doncella antes de su boda, convirtiéndose así para la eternidad en una Willi (espíritus nocturnos del bosque que matan a los hombres que están en él después de la media noche). Albert, duque de Silesia, corteja a Giselle haciéndose pasar por Loys, un apuesto aldeano llegado a la vendimia; mientras Hans, el guardabosque que está profundamente enamorado de Giselle, sospecha de la identidad y del engaño del forastero.

 

La corte del príncipe de Courtland regresando de una cacería, hace un alto en el camino en la casa de Giselle para comer y beber. Bathilde, la hija del príncipe y prometida de Albert, se impresiona por el encanto de Giselle y se hacen confidencias sobre sus amoríos sin saber ninguna de las dos que ambas aman al mismo hombre. En el pueblo se celebra la fiesta de la vendimia y los jóvenes eligen a la reina, honor que recae en Giselle, quien con permiso de su madre baila para todos. Hans, entre tanto, descubre la verdadera identidad de Albert y aprovecha la presencia de la corte y de su prometida Bathilde para desenmascararle. Giselle es sorprendida por el engaño y su inocencia se ve rota por la traición, haciéndola caer en una desesperación que la arrastrará hacia la locura y la muerte.

 

Segundo acto

Hans acude al bosque para visitar la tumba de su amada y es sorprendido por la media noche y, con ella, la llegada de las Willis. Myrtha, su reina, es la encargada de hacer la llamada a las Willis para iniciar así, una noche más, el ritual de la venganza, siendo Hans su primera víctima. Al oír pasos, las Willis desaparecen, es Albert que se acerca, siente tanto arrepentimiento que se ha adentrado en el bosque buscando la tumba de Giselle y suplicar su perdón. Giselle se hace visible conmovida por su arrepentimiento e intenta prevenirle para que se marche del bosque, pero ya es tarde y la implacable Myrtha ordena a las Willis atraer a Albert hasta su presencia donde, haciéndole bailar, conseguirán quitarle la vida. La fuerza del amor que Giselle siente en su interior será la salvación de Albert, dándole su aliento y haciéndole resistir vivo hasta la llegada del alba. Con el amanecer, las Willis desaparecen y así Giselle tiene que despedirse de su amado para siempre, Albert trata inútilmente de retenerla, pero ella tiene que seguir su triste destino envuelta en esa maldición provocada por el engaño y la traición del hombre.

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